Alfredo Jaar
(Santiago de Chile, Chile, 1956)
Artista, fotógrafo, arquitecto y cineasta que reside y trabaja en Nueva York. Su obra se ha exhibido en todo el mundo. Ha participado en las Bienales de Venecia (1986, 2007, 2009, 2013), São Paulo (1987, 1989, 2010, 2021) y en la Documenta de Kassel (1987, 2002). Entre sus exposiciones individuales más importantes se incluyen The New Museum of Contemporary Art, Nueva York (1992); Whitechapel, Londres (1992); Moderna Museet, Estocolmo (1994); The Museum of Contemporary Art, Chicago (1995); y The Museum of Contemporary Art, Roma (2005).
Su obra se ha exhibido recientemente en el Musée des Beaux Arts, Lausana (2007); Hangar Bicocca, Milán (2008); Alte Nationalgalerie, Berlinische Galerie y Neue Gesellschaft für bildende Kunst eV, Berlín (2012); Rencontres d'Arles (2013); KIASMA, Helsinki (2014); Yorkshire Sculpture Park, Reino Unido (2017); Zeitz MOCAA, Ciudad del Cabo, Sudáfrica (2020); SESC Pompeia, São Paulo (2021), Museum of Contemporary Art, Hiroshima (2023) y KINDL, Berlín (2024). El artista ha realizado más de setenta intervenciones públicas en todo el mundo y se han publicado más de ochenta monografías sobre su obra. Obtuvo la Beca Guggenheim en 1985 y la Beca MacArthur en 2000. Recibió el Premio de Arte de Hiroshima en 2018 y el Premio Hasselblad en 2020.
En 2024 fue galardonado con el IV Premio Mediterráneo Albert Camus. Recientemente fue galardonado con la Medalla Edward MacDowell 2025. Su obra se puede encontrar en las colecciones del Museo de Arte Moderno y el Museo Guggenheim de Nueva York; el Instituto de Arte de Chicago y el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago; MOCA y LACMA, en Los Ángeles; MASP, Museo de Arte de São Paulo; TATE, Londres; Centro Georges Pompidou, París; Nationalgalerie, Berlín; Stedelijk Museum, Ámsterdam; Centro Reina Sofía, Madrid; Moderna Museet, Estocolmo; MAXXI y MACRO, Roma; Museo de Arte Moderno de Louisiana, Humlaebeck; Museo de Arte Contemporáneo de la Ciudad de Hiroshima y Museo de Arte Moderno de Tokushima, Japón; y M+, Hong Kong, así como en docenas de instituciones y colecciones privadas en todo el mundo.
Estudios sobre la Felicidad, 1981
Instalación. Panel con impresión fotográfica papel mate, mosaico de 8 fotografías impresas, monitor con video y 2000 carteles.
En 1981, poco antes de exiliarse de Chile, Alfredo Jaar realizó Estudios sobre la felicidad, una de sus primeras obras en el espacio público. El proyecto consistía en la instalación de vallas publicitarias en distintos puntos de Santiago, con una sola pregunta, simple pero perturbadora: ¿Es usted feliz? En un contexto de represión bajo la dictadura militar, la pregunta adquiría un carácter profundamente político, al cuestionar la aparente normalidad impuesta por el régimen. La obra no se limitaba a la intervención urbana: también incluía una serie de entrevistas grabadas en video a personas de diferentes edades y orígenes, a quienes se les formulaba la misma pregunta. Las respuestas —titubeantes, francas, evasivas o profundamente emotivas— revelaban el clima emocional de una sociedad fracturada y silenciada. Años más tarde, Jaar reflexionaría sobre el poder de esa pregunta mínima y su insistencia en llevar el arte más allá del objeto: “Quería introducir una interrupción en la vida cotidiana, un momento de reflexión. Una pregunta tan sencilla como ‘¿Es usted feliz?’ podía ser una herramienta para abrir una grieta en la narrativa oficial.”
Estudios sobre la felicidad anticipa muchas de las preocupaciones centrales en la obra de Jaar: la función ética del arte, la responsabilidad política del artista y la búsqueda de nuevas formas de interpelar al espectador desde la sensibilidad, la duda y la conciencia crítica. Para BOG25, más de cuatro décadas después, Alfredo Jaar reactiva y actualiza esta obra fundamental. La pregunta sobre la felicidad, formulada originalmente en el contexto de la represión bajo la dictadura de Pinochet, adquiere nuevos matices en una Colombia marcada por medio siglo de múltiples violencias.
Paradójicamente, el país suele figurar entre los primeros puestos en los llamados “índices de felicidad”, lo que plantea una tensión entre la realidad vivida y las narrativas estadísticas. Pero la felicidad no es una condición permanente del ser, sino un estado anímico contingente, pasajero, profundamente influido por el entorno social, político y afectivo. Quizás, entonces, la pregunta hoy no sea ¿Es usted feliz?, sino más bien: ¿Está usted feliz? —una formulación que reconoce el carácter cambiante y situado de nuestras emociones, y que sigue abriendo un espacio incómodo, necesario, para la reflexión personal y colectiva.